La primavera no viene acompañada sólamente de flores y mariposas, sino también de una profusión de sonidos que denotan la febril actividad de la naturaleza, especialmente cuando el sol comienza a caer y las aves nos regalan sus mejores trinos. Es un momento mágico para mí, me gusta escucharlos en la calma del ocaso, pero también me gusta ver e identificar a tan buenos músicos. Pero no siempre es fácil, hay especies a las que les gusta hacerse notar y pareciera que gozan de la compañía humana, pero hay otras muy difíciles de ver, son huidizas y se las reconoce sólo por su canto; entre ellas el crespín, cuyo grito lastimero sacude las siestas de verano. Dicen los ancianos que es el grito de una mujer desesperada que busca a su marido Crespín, quien fuera llevado a una de las tantas guerras que hubo en este suelo. Otro es el chiviro, mi preferido, con su canto tan peculiar y bello. Sólo lo he visto en pocas oportunidades y fugazmente, como el día en que grabé su canto, que pasó volando velozmente junto a mí y pude ver su plumaje verdoso oscuro y su pecho amarillento, pero no me dio tiempo a sacar una foto. En la grabación canta tres veces, acompañado de los benteveos charlatanes.
viernes, 2 de octubre de 2009
Chiviro
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viernes, 21 de diciembre de 2007
El jacarandá
En esta época florece una de los árboles más bellos de la zona, el jacarandá, con sus hermosas flores azul-violáceo, sobresale entre la vegetación. Existe una leyenda guaraní que habla de una trágica historia de amor y de la discriminación racial y que dice así: en la época de las misiones, un joven guaraní se enamoró de una española, de cabello oscuro y ojos celestes, quien también se enamoró de él. Ambos decidieron huir y esconderse en la selva, el padre de la joven enfurecido, los buscó hasta encontrarlos y los asesinó, dejando ambos cuerpos junto a la choza donde vivían. Al día siguiente, arrepentido de no haberle dado sepultura a su hija, volvió al lugar, pero no encontró nada, sólo un hermoso árbol de vigoroso tronco, como el jóven guaraní y de flores azules, como los ojos de su hija
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domingo, 2 de diciembre de 2007
El Ceibo

Nuestra hermosa flor nacional (y del Uruguay también), se encuentra en esta época en todo su esplendor, es muy fácil verla cerca de los ríos, con sus flores color rojo fuego. Desde la ruta 14, a la altura de Brazo largo, se observa el magnífico espectáculo de numerosas especies regalando su colorido.
¿Quién no recuerda la leyenda guaraní más conocida?
¿aquella que nos enseñaron en la escuela?.
La de Anahí, la belicosa reina de los guaraníes, que defendiéndose valientemente de los españoles, cayó prisionera y fue quemada viva.
Su flor nos recuerda su sacrificio.
Existe una hermosa cación que narra esta leyenda, cuya letra es la siguiente:
ANAHÍ
Anahí...
las arpas dolientes hoy lloran arpegios que son para ti
Anahí
recuerdan a caso tu inmensa bravura reina guaraní,
Anahí,
indiecita fea de la voz tan dulce como el aguaí
Anahí, Anahí,
tu raza no ha muerto,
perduran sus fuerzas en la flor rubí.
Defendiendo altiva tu indómita tribu fuiste prisionera
Condenada a muerte, ya estaba tu cuerpo envuelto en la hoguera
y en tanto las llamas lo estaban quemando
en roja corola se fue transformando...
La noche piadosa cubrió tu dolor
y el alba asombradamiro tu martirio hecho ceibo en flor.
Anahí,
las arpas, dolientes hoy lloran arpegios que son para ti
recuerdan a caso tu inmensa bravura reina guaraní,
Anahí,
indiecita fea de la voz tan dulce como el aguaí.
Anahí, Anahí,
tu raza no ha muerto, perduran sus fuerzas en la flor rubí.
Esta canción es autoría en letra y música de Osvaldo Sosa Cordero, correntino, nacido en Yaguareté Corá, Concepción.
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jueves, 29 de noviembre de 2007
El chingolito

No debe haber en las tierras del litoral un visitante de jardines más asiduo y cantor que el chingolito. Recorre sin miedo los patios y galerías con cortos saltitos, muchas veces disimulado entre la vegetación con sus colores grises y marrones, su copetitto característico y su antifaz negro. Su melodía inconfundible, nos acompaña a lo largo del día, y de la noche también, aunque parezca mentira canta de noche. En más de una oportunidad me he quedado mirando una película pasada la medianoche, y he sentido sus gorjeos en un árbol vecino.
A pesar de su simpatía, las leyendas lo vinculan al castigo de a la soberbia. Según los guaraníes, era una hermosa y fuerte ave dorada, de bello plumaje resplandeciente y canto melodioso, que intentando captar la atención de una hembra, se vanaglorió de poder derribar la antigua e imponente torre en la que se había posado, inmediatamente un fuerte viento lo arrastró por el suelo, 
cuando pudo recuperarse descubrió que había adquirido los colores de la tierra, perdiendo su famosa magnificencia. En otras leyendas se afirma que era un hombre muy fuerte, quien en su soberbia derribó una capilla y fue apresado. Por eso se dice que conserva el gorro de presidiario y camina a los saltitos por el peso de los grilletes.
En esta época suelen nidificar, a veces incluso entre los yuyos, como en el caso de las fotos. Sus huevos poseen unas vistosas manchas rojizas.
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viernes, 26 de octubre de 2007
El clavel del aire
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lunes, 22 de octubre de 2007
Pasionaria
Por encima del paredón que me separa del vecino, asomó una planta de pasionaria, flor de la pasión o mburucurá (su nombre en guaraní). Si bien existen varias especies traídas del norte, esta es la variedad acutóctona, que crece en los montes de esta zona. Su nombre tiene un significado religioso, ya que se cree que el centro de su flor contiene los símbolos de la pasión de Cristo: los clavos y la corona de espinas y existe una leyenda guaraní, de la época de las misiones jesuíticas que narra su origen de esta manera: un joven sacerdote español que recorría la selva evangelizando indígenas, se encontró en un sendero con una niña guaraní aterrorizada ante un jaguar, que estaba a punto de atacarla. Se interpuso entre ellos , mientras la niña huía y el jaguar lo destrozó, regando el suelo con su sangre. En ese lugar nació la pasionaria, cuyo fruto naranja encierra semillas color rojo intenso, como la sangre.
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sábado, 6 de octubre de 2007
El picaflor
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jueves, 4 de octubre de 2007
Paisajes de campo
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viernes, 7 de septiembre de 2007
Volvió un amigo
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