La primavera no viene acompañada sólamente de flores y mariposas, sino también de una profusión de sonidos que denotan la febril actividad de la naturaleza, especialmente cuando el sol comienza a caer y las aves nos regalan sus mejores trinos. Es un momento mágico para mí, me gusta escucharlos en la calma del ocaso, pero también me gusta ver e identificar a tan buenos músicos. Pero no siempre es fácil, hay especies a las que les gusta hacerse notar y pareciera que gozan de la compañía humana, pero hay otras muy difíciles de ver, son huidizas y se las reconoce sólo por su canto; entre ellas el crespín, cuyo grito lastimero sacude las siestas de verano. Dicen los ancianos que es el grito de una mujer desesperada que busca a su marido Crespín, quien fuera llevado a una de las tantas guerras que hubo en este suelo. Otro es el chiviro, mi preferido, con su canto tan peculiar y bello. Sólo lo he visto en pocas oportunidades y fugazmente, como el día en que grabé su canto, que pasó volando velozmente junto a mí y pude ver su plumaje verdoso oscuro y su pecho amarillento, pero no me dio tiempo a sacar una foto. En la grabación canta tres veces, acompañado de los benteveos charlatanes.
viernes, 2 de octubre de 2009
Chiviro
Publicado por
María Rosa
en
16:18
Etiquetas: Fotos naturaleza, Leyendas
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