domingo, 24 de febrero de 2008

Los vestidos de las niñas ... según pasan los años

Corrían los turbulentos años 60 cuando esta señora de las cuatro décadas que escribe (como nos llama Arjona), era una hermosa niña, según los dichos de un padre que ya no está y que se sentía orgulloso de su primogénita; en esa época no se compraba tanta cantidad de ropa, nuestras madres se las arreglaban con mucho menos y todo hecho con sus propias manos, desde los pañales de tela, hasta este gorrito y el par de mitones que me hizo ella.




Si bien ella tiene una familia muy grande a quien darle la ropa, cuidó estas cositas como recuerdo. Pero no todo son rosas, hace unos años descubrí horrorizada que se las había dado a mi hija para que juegue con las muñecas y en un ataque de celos mezclado con autoritarismo, escondí todo, hasta que ayer, haciendo limpieza las volví a encontrar.

Este vestidito tiene el famoso bordado "panal de abeja" en el canesú, no se nota muy bien.


Este otro está hecho con máquina de tejer, ¿se acuerdan? una de mis tías me enseñó a usarla hace ya muchos años.


Las polleritas eran supercortitas, la minifalda había conquistado el mundo y ni siquiera las bebés nos habíamos salvado, pero no por ello se usaban sin la enagua de rigor, miren que paquetería, tienen sólo 30 cm de largo




El vestuario se completaba con los zapatitos, de cuero, pero un sólo par era suficiente.



Se aproximaban los rebeldes años 70, y la ropa seguía cortita pero cada vez más colorida, como la de estos vestiditos





¿Recuerdan los estampados coloridos y llenos de flores de esa época?


Llegaron los 80 y la rebelde fui yo; los 90 me dejaron mi niña, la luz de mis ojos y la alegría de los abuelos. Y como no podía ser de otra manera le hicimos un montón de cosas lindas, como este vestidito que le tejió la abuela para el bautismo.



O este saquito con los escarpines que le tejió una bisabuela feliz porque la nena nació el día de su cumpleaños, no sé como hacía para que el tejido quedara tan suavecito,

Este vestidito en tela rústica bordada lo compré en un puesto de artesanos brasileños.


Y este lo tejí yo para su primer añito.

También le tejí estos zapatitos

Cuando llegó el invierno le hice vestidos más abrigaditos, como éste.

A los que la abuela agregó estas botitas bordadas

O como este otro, no imaginan el trabajo que me dieron esos cuadritos.

Y después siguieron las ropas para las muñecas, los vestidos de cumpleaños, ponchos, pulóveres y tantas cosas que le he tejido y seguramente que lo voy a tejer.
Es un vicio muy arraigado en mi.

sábado, 23 de febrero de 2008

Terminé mi remera



Al fin terminé la remera que estaba haciendo con cinta (ayudada por el carretel), me gusta como quedó, pero mi cintura ¿dónde está?, creo que la perdí de fiesta en fiesta jeje.

Premios


Este premio me lo dio mi querida amiga Carmen Gloria de Chile y viniendo de ella me llena el corazón de alegría.



Este otro me lo otorgó Graciela, á quien pesar de que conozco desde hace poco tiempo, aprecio mucho porque me parece una excelente persona, así que gracias amiga por tenerme en cuenta. Tengo que elegir otros blogas, pero como ando escasa de tiempo y a mi hija Camila le encanta ocuparse de esto, le paso la posta a ella.
Un beso a todas.

Avalancha en el cielo

Levanto la vista al cielo y las nubes parecen una montaña desordenada de algodón crecindo más allá del pueblo, levanto la cámara, presiono el zoom y se transforma en una avalancha blanca que parece venir hacia mi. Cosas de la tecnología!.


Los dueños de la casa

Siempre tuve buena relacón con los animales y la naturaleza, pero no sé porqué razón deliro por los mininos, talvez por su personalidad e independencia, talvez por su manera de expresar cariño. La cuestión es que he tenido muchos gatos durante mi vida, los he querido y me han querido. Los que tengo ahora son los dueños de la casa, el jardín y el galponcito, disfrutan de cada rincón, como se ve en las fotos.






Estos pequeñines, se irán a vivir a una casa de campo, me da lástima regalarlos, pero no tengo mucha alternativa, por lo pronto juego con ellos en mi falda



Las últimas flores del verano

Cuando la mayoría de las plantas de verano ostentan sus frutos, todavía hay algunas con ganas de florecer.

Lo que me gusta del granado es que de un vistoso botón naranja comienza a desplegarse un flor de pétalos sutiles, para transformarse en un fruto de corazón rojo granate, muy dulce por cierto,
cuantas veces de niña me he deleitado comiéndolo.

También florecen la bignonia de la glorieta

una ixora misionera

el girasol de adorno

el crinum

mis queridas rosas

y las bromelias

lunes, 18 de febrero de 2008

El chaleco de mi mamá


De tanto verme tejer frenéticamente, como una poseída, mi madre, persona tímida si las hay, dijo tímidamente ¿no me hacés un chaleco para salir? buscando entre mis lanas encontré esta color marfil con brillitos plateados, que vaya a saber para qué proyecto compré hace ya tiempo y en un fin de semana le hice su chaleco, por sus comentarios veo que le gustó.

Milanesas de zapallito

Un día mi marido llegó con unas milanesas de zapallo para probar, ¡no las conocía!, me gustaron tanto que volví a hacerlas, son muy sencillas, se corta un zapallito de tronco verde (para que las semillas no sean duras) en rebanadas, se sala y se condimenta y luego se prepara como una milanesa cómún con huevo y pan rallado, y por último al sartén a freir.

Más flores de tunas


Aunque parezca increíble, de una planta rústica y espinosa, surge esta bella y delicada flor.