domingo, 17 de febrero de 2008

La infancia de un colibrí

A fin de año me dijo mi mamá que un colibrí había hecho nido en el limonero. Fui a curiosear, estratégicamente ubicado debajo de unas hojas que le hacían de techo, estaba esta delicada obra de arte, hecha de musgo y telarañas. No contenta con ver el nido, pasé la cámara por encima de la rama y saqué una foto a ciegas, el resultado: dos pequeños huevos, en un diminuto y mullido canastito. A los pocos días vuelvo a tomar otra foto, había dos pichones, no muy bellos que digamos. Posteriormente quedaba uno solo, la naturaleza sabrá porqué, generalemente cuando la comida escasea las aves tienden a alimentar al más fuerte, instinto de supervivencia le llaman. En las últimas fotos se lo ve emplumadito, listo para volar, asomando el piquito por el borde del nido.








2 comentarios:

graciela dijo...

Qué hermoso, jamás había visto un
pichón de colibrí!!! te mando un beso.

Silvana dijo...

Que belleza, la verdad que es divino y re tierno