martes, 24 de marzo de 2009

Reflexiones del Negrito; Auxilio!! un dragón!



La gatita chiquita dio un salto y salió corriendo, ¡siempre la misma valiente! infantil y cobarde, no se parece en nada a su temible madre, a la que a pesar de su renguera todavía no pude ganarle ninguna pelea. Busqué el motivo de semejante susto y me encontré con un monstruo verde y alargado, que se retorcía entre las macetas ¿sería eso lo que llaman un dragón?

Me oculté tras un macetón para poder observar la fiera con detenimiento. En eso escucho gritos, estaban llamando a mi dueña, que apareció, como de costumbre, con sus zancadas y sus movimientos bruscos, dando portazos y órdenes a los demás.

Mientras me aprestaba para ayudarla en la batalla final, la miro de reojo, para ver si tomaba la pala, esa arma temible que le gusta blandir ante los ataques a su jardín, pero ¡sorpresa! la veo salir sonriendo, cámara en mano, sí, con ese pequeño objeto cuadrado que ella adora y que lleva siempre colgado del cuello; es un curioso espejo de la realidad, al principio no lo entendía pero le permite conservar las imágenes como si se reflejaran en el agua y permanecieran dentro de ese aparatito. ¡Mi dueña tiene armas tan extrañas! y yo pobre minino, debo conformarme con mis garras y mis dientes.

Pensé que de este brillante aparato iba a salir un rayo mágico que fulminaría a la bestia que seguía retorciéndose ¡pero no! su espejo de agua, que no es agua porque no moja, reproducía los movimientos del reptil.

Ante tamaña cobardía y en defensa de mis dos amigas gatas, y de mi tonta dueña por supuesto, comencé una pelea sin igual.

Según mi dueña era sólo una culebra, un reptil verde e inofensivo que se alimenta de roedores e insectos, per no me convenció, comencé a perseguirla y ella a tratar de esconderse. Tomando coraje, la comencé a tocar con mis garras y de repente, el monstruo saltó sobre mí; con la rapidez de la luz salté hacia arriba y terminé a dos metros de distancia, mientras escuchaba las humillantes carcajadas de mi dueña que lo único que hacía era filmar, sin molestarse en defender a los pobres mininos de semejante peligro. En ese momento el feroz reptil desapareció por un agujero en la pared.
Mi dueña se fue con la sonrisa de oreja a oreja para bajar la filmación a la computadora y oh sorpresa! no pudo ponerla en el blog, era demasiado extensa. Ahora me toca a mí reir viendo su cara de desilusión, bien hecho! quien la mandó a reirse de sus gatitos.
Ahora, en las noches de luna miro con sigilo hacia el paredón, vigilando al monstruo escondido en él, por momentos pienso que mi dueña tiene razón, miro demasiada televisión, esa culebrita no era tan grande, después de todo.

4 comentarios:

MARIELLA dijo...

jaja todavia me estoy riendo jaja.. pero Kukin tambien leyo y dice que Negrito es valiente.....y que no saltó a 2mts, sino que salto a otro punto para ver en plenitud a aquel temible dragón ^_^

yO QUIERO ver ese video!!!!! trata de subirlo al youtube jeje...

un beso

San dijo...

Pobre Negrito!!!Tan Valiente y protector
beso
San

Hinotori dijo...

¡Bravo, Negrito! Tu valor merece una lata de salmón (del fino). Muy mal hecho de tu dueña de reírse de sus gatitos, aunque la odisea me haya sacado a mí también una sonrisa. Pero es la dulzura de ver a un minino tan valiente ¡Arriba ánimo!

María Rosa dijo...

Hola Hinotori: gracias por tus comentarios, claro que el Negrito se merece una lata de pescado, aunque por esta zona no hay mucha variedad, igualmente le conseguiremos una. Si tienes blog me gustaría conocerlo y así devolverte la visita.
María Rosa