domingo, 6 de abril de 2008

Las travesuras del Negrito


El martes por la tarde el Negrito (mi gato para quien no lo conoce), entró con su andar cansado en mi casa y se encontró con que su posesión más preciada (la que suscribe) estaba nuevamente hechizada por ese monstruo cibernético, una especie de pulpo lleno de cables con un único ojo enorme y colorido, delante del cual la dueña de la casa permanece hipnotizada por horas. Haciendo gala de su andar gatuno y flexible, mimos por aquí y por allá, unos cuantos ronrones cariñosos, trató de salvar a su dueña, pero esa especie de Godzilla la tenía atrapada, entonces se echó a su lado, y nada.!! Pasaron las horas y el pobre minino sufría ante el espectáculo, hasta que por fin!!! El monstruo cerró su ojo y su dueña pareció resucitar!, la alegría no duró mucho, tomó el tejido y se sentó delante del otro monstruo, bastante gritón por cierto, que está en la cocina y que suele controlar a la niña de la casa por horas. Y ahí permaneció hasta pasada la medianoche, y el pobre gatito dormido en una silla, hasta que talvez por cansancio, ella se levantó y se fue a la cama. El fiel gatito la acompañó y se echó a sus pies, ni una mísera caricia le había dedicado en toda la tarde, mucho menos un besito. Al tercer o cuarto patadón el Negrito no lo soportó más y se fue, ella sintió algunos ruidos pero siguió durmiendo…..
A la mañana siguiente el gatito no estaba en la cama, no salió a recibir a su dueña como todos los días y al abrir la puerta de la pieza de los tejidos……. Terremoto!!!!!
Ofendido el minino, había decidido hacer aterrizar a su dueña en la dura realidad de todos los días,………., había sacado uno por uno todos los ovillos que ella había guardado como un tesoro, ….. ahí se le vino a la mente la palabra que había estado revoloteando estos días en el grupo de tejido y que Gaby había explicado tan claramente, STASH, casi todo el stash yacía en el suelo desordenado, mordisqueado, enredado, y como para que su dueña no tuviera dudas sobre quien le había asestado tan cruel puñalada a sus sentimientos de tejedora empedernida, el muy delincuente yacía enroscado sobre el telar, durmiendo con una indiferencia directamente proporcional a la magnitud del desastre y sin siquiera levantar la cabeza, emitió un ronron como diciendo: “aguantátelas, vos no tenés otra cosa que Internet y los tejidos y a mi no me das ni cinco de bolilla….”. Cuando pudo salir de su asombro, se escuchó un estridente : “ negro de mier…!!!!!”. Cuando el resto de la familia asomó por la puerta la encontró sentada en el suelo, sobre una curiosa telaraña de lanas enredadas, ovillando mansamente y el Negrito dormía con una sonrisa de satisfacción pintada en los labios.

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